HISTORIA DEL FÚTBOL
El fútbol llamado el deporte de las multitudes, es sin duda alguna el más popular de
todos. Difundido por todo el orbe, su práctica atañe a millones de deportistas
y es el espectáculo más apreciado del pueblo es una gran mayoría de países.
Su origen,
muy discutido, se halla según algunos en la China, mucho antes de la Era
Cristiana y se atribuye al emperador Haung Ti su invención (2.500 A.C) quien lo
utilizaba como parte de un programa de entrenamiento militar.
Consistía en
lanzar por dentro de un límite fijado por dos postes verticales y una cuerda
que los unía horizontalmente, a una determinada altura. Se acordaba la victoria
al equipo que traspasara un mayor número de veces la cuerda.
La bola o
balón era redonda, de cuero, rellenada con pelos de crín. De ejercicio militar,
pasó a ser diversión popular y los vencedores recibían flores y lingotes de
plata.
En el siglo
XV apareció en el Japón el “Kemari”, que se jugaba con un balón de 22 cm de
diámetro en un terreno cuadrado de 14 metros por lado. No había vencedores ni
vencidos, ocho jugadores se pasaban entre si la bola durante 20 minutos y sin
marcar puntos. Apenas un jugador tocara la cabeza de un adversario era
descalificado. Las acciones se cumplían con peculiar delicadeza. Todos jugaban
con zapatos especiales. En Grecia, los espartanos practicaban un juego que
denominaban “episkiros” y que se efectuaba entre dos equipos de 15 jugadores
quienes se disputaban con entereza y entusiasmo un balón de vejiga, inflado con
aire, y se consideraba victorioso al cuadro que, al final, tenía en su poder la
pelota. El “Harpastum” de los legionarios romanos, que se jugaba con la misma
bola, se asemejaba al “Episkiros” de los griegos y solo se diferenciaba en que
la bola era llevada a la fuerza fuera de los mismos limites del terreno. Era
más un ejercicio militar rudo, que una diversión.
En Bretaña y
Normandía se practicaba un deporte similar que se denominaba “Choule” o “Soule”
y que se derivaba del “Harpastum”, llevado allí por los soldados de Julio
Cesar. El balón era más grande, de cuero rellenado con paja y se acordaba un
campo limitado.
La victoria
era cordada al equipo que llevaba el balón hasta un lugar especial y
previamente acordado como objetivo. Se permitían los golpes con los pies, las
manos, las zancadillas. Al final se registraba un gran salto de narices rotas,
miembros lesionados, cabezas ensangrentadas y hasta muertes.
Como
consecuencia de estos excesos, vinieron las sanciones. El “Soule” fue prohibido
por las autoridades locales y posteriormente se dictaron edictos reales: Felipe
V en 1319, Carlos V en 1369 y por el parlamento en 1781.
En Italia,
durante la Edad Media, apareció el “calcio”, juego disputado en un campo
dividido en dos mitades. El objetivo se llamaba “Caccia” y era conquistado
cuando el balón atravesaba los dos postes. Después de cada “Caccia” los
adversarios cambiaban su lado. Los equipos eran formados por 17 jugadores
colocándose cinco en primera línea, en mitad del campo, cinco en la segunda que
se encargaban de inutilizar los avances y se llamaban “aguafiestas”. La tercera
línea era compuesta por cuatro defensores que se llamaban “datorix imanzi”.
Luego venia otra línea defensiva llamados “datori in dietro”. El último hacía
el papel de guardavalla.
Este juego
mereció los favores de la nobleza pues contó entre sus antiguos practicantes a
Lorenzo, Conde de Urbín, Alejandro Conde de Florencia, Francisco el gran Duque
de Toscana, Julio de Médicis, que después fue el Papa Clemente VII. Otros
Papas, en su juventud- león XI y Urbano VII- también practicaron este deporte.
El “Calcio”
fue el juego que más se asemejó al
futbol actual.
Pero fue en
1863, más precisamente el 25 de octubre que aquel año, cuando se reunieron 7
delegado de otros 7 clubes, en la Taberna de los Masones libres, situada en
Queen Street de Londres, con el fin de establecer un código de reglas y
controlar el futbol. Así surgió lo que hoy universalmente se conoce con el
nombre de “leyes del juego” que es un código inglés, vertido al mundo. Otros historiadores
creen que el futbol, fue importando de Francia (hacia Inglaterra) en la época
en que se practicaba el “Soule”. En un principio, la nobleza inglesa lo repelió
por su práctica brutal y en 1349, en un edicto real, se declaró que aquel era
un juego “deshonroso”. Sin embargo, durante el siglo XVII durante la guerra
civil, algunos “gentlemen” ingleses emigraron a Italia y allá presenciaron el
“calcio”.
Con el
retorno de Carlos II al trono, los mencionados “gentlemen” regresaron e
introdujeron este futbol con algunas modificaciones.
Las reglas y
las dimensiones de los campos de juego así como la protección real del nuevo
deporte, garantizó su introducción en las escuelas con la anuencia de la Corte.
A fines del
siglo XVII, los estudiantes de las universidades y de los colegios dedicaron su
entusiasmo a este deporte. Los equipos de las universidades de Eton y Rugby se
enfrentaron y poco a poco empezaron a surgir las tácticas y el dominio de la
bola. Las reglas fueron introduciéndose y los campos se trazaron
convenientemente. El árbitro dirigía el juego montado a caballo. La brutalidad,
empero, era la nota característica de los partidos.
En 1845, en
la Universidad de Cambridge, se trató de unificar las reglas y se elaboró un
código de 13 artículos que inspiró mas tarde, las famosas “leyes del juego” del
año 1863.
Así surgió
la entidad conocida hoy como “the football Association”. De Inglaterra el
futbol pasó a todo el mundo gracias especialmente a la influencia de los
estudiantes continentales que hacían sus estudios en las Universidades de
Cambridge y de Oxford.
La Armada
inglesa, que entonces dominaba todos los océanos, contribuyó grandemente a la
divulgación de este deporte. En 1869, a través de Francia, el juego empezó a
conocerse por toda Europa.
Los intercambios
internacionales obligaron a fundar un organismo regente. Así nació en 1904, el
21 de mayo, la Federación Internacional de Futbol (F.I.F.A), la entidad mundial
que hoy tiene el mayor número de países afiliados. (135).
El futbol de
hoy es un deporte tal que hay estadios con una capacidad hasta de 200.000
espectadores.
Y el Brasil,
tiene el orgullo desposeer el mayor del mundo: el “Maracaná” de Rio de Janeiro,
con sus 435.000 toneladas de concreto.
En Colombia.- La cuna del futbol colombiano se
atribuye a la cuidad de Branquilla. En efecto en el año de 1927 fue reconocida
la personería jurídica de la Liga del Atlántico, mediante la resolución número
34 del 20 de septiembre. Más tarde esa liga fue reconocida como Asociación
Colombiana de Futbol mediante la resolución número 72 de 1936.
Los 200.000.- Se estima que en Colombia existen no
menos de 200.000 jugadores activos y afiliados a las diferentes ligas de los
departamentos. Desde luego existen miles más que practican el juego
independientemente.
En esas
condiciones se le reconoce al futbol colombiano vida propia e independiente, no
solo desde el aspecto económico sino en su concepción deportiva.
